Curiosidades del hallazgo de plata en México

Según lo menciona Langenscheidt en un artículo, la plata nativa en México era utilizada en la época prehispánica para la elaboración de adornos personales y objetos de lujo y de carácter ritual y que ésta, se obtenía por fundición partiendo de minerales más dóciles como la cerargirita o cloruro. Para Genaro González Reyna, la plata se empezó a usar en México a partir de la llegada de los españoles. Según afirma, los mexicanos conocían algunas minas de plata, pero en realidad desconocían su valor, por lo que no existía una preocupación por su trabajo y transformación, sino que les fueron mostradas a los conquistadores pensando que eso era lo que buscaban con tanto afán. De acuerdo a los datos existentes, fue alrededor del año 1526 que descubrieron las minas de plata, iniciándose una verdadera fiebre con su explotación, a pesar de las dificultades que encontraron para ello, como los problemas de la explotación a profundidad, el agua que encontraban en la mina y que obligaba a su extracción y lógicamente los problemas de comunicación, entre otros.

Las minas más famosas en la historia de México son las de: Pachuca Hidalgo, Chihuahua, Santa Eulalia, Fresnillo, Parral y Zacatecas, pero entre todas las más grandes son La Valenciana de la veta madre de Guanajuato que fue considerada por años la mejor mina de plata de la tierra. Otra de las minas importantes es la de Santa Eulalia, cercana a Chihuahua, de la cual se extrajo tal cantidad de mineral de plata, que con el impuesto que se cobró de tres centavos por cada libra que se obtenía, lograron reunir la suma de $500.000 pesos de la época, con lo que se construyó la famosa catedral de la ciudad de Chihuahua.

 

Los principales yacimientos de plata en México están ubicados a los largo de la Sierra Madre Occidental que va desde Sonora hasta Tehuantepec y también en la zona central del país, en el norte donde se encuentran las numerosas minas de los estados de Durango, Coahuila y Chihuahua y hacia el sur en las sierras de Guanajuato, Pachuca, Querétaro y Zacatecas. Hay yacimientos cuyo origen de rocas intrusivas en Taxco, Guerreo y Temacaltepec, los cuales están en funcionamiento desde hace siglos.

 

La mayoría de los yacimientos mexicanos son de tipo epitermal o mesotermal, lo que significa que su formación se encuentra a poca profundidad, muy cerca de la superficie o en algunas vetas a profundidades intermedias, por agentes mineralizadores o soluciones termominerales de carácter ascendente que depositan su carga metalífera en cavidades o fracturas.

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