Origen de la Plata

El elemento químico conocido como la plata, se encuentra en la naturaleza siempre formando parte de diferentes metales, casi siempre como sulfuro o como plata libre. Se calcula que representa una parte en diez millones de corteza terrestre, por lo que se considera muy escasa. La producción de plata generalmente se consigue para una parte del proceso de producción en el tratamiento de las minas de cobre, zinc, oro y plomo y la metalurgia de esos minerales se lleva a cabo principalmente  por el procedimiento conocido como cianuración.

Su nombre proviene como evolución de la palabra latina platus, que en un principio quería decir plano y hasta chato y más adelante se le dio la significación de lámina metálica. En la península ibérica, el término se relaciona con el metal, al igual que en  portugués que se dice prata.

Es un elemento químico identificado con el número atómico 47, que está localizado en el grupo 1b de la tabla periódica, que agrupa los diferentes elementos químicos que existen. Su símbolo es Ag, que procede del vocablo en latín argentum que quiere decir arg para “blancos” o “brillantes” y del griego ἄργυρος.  La raíz indo-europea de esos vocablos, tanto del latín como del griego, significa brillante.  Es un metal de transición blanco, brillante, blando, dúctil y maleable. En literatura se conoce el término argentino para hacer referencia a algo brillante; sin embargo, el término es común en italiano y en catalán si es común el término argent.

Como ya se ha mencionado, es un metal considerado muy dúctil y maleable; un poco más duro que el oro y se reconoce por su brillo blanco metálico, susceptible al pulimento. Tiene un excelente mantenimiento tanto en agua como en aire, aun cuando suele sufrir de un marcado empañamiento en contacto con el sulfuro de hidrógeno, el ozono o con el aire con azufre.

Dentro de los metales más conocidos es el que tiene la mayor capacidad de conductividad eléctrica y también, conductividad térmica. Como ha mantenido unos niveles muy altos en su precio, ha impedido su utilización en forma masiva en un sin número de aplicaciones eléctricas. Su extrema blancura hace que se la considere como el metal más blanco y por lo tanto, con el índice más alto de reflexión.

En joyería goza de gran prestigio justamente por el brillo y la blancura y esto ha hecho florecer muchas escuelas de orfebrería en plata, que han permanecido en el tiempo, conservando su prestigio.