Amalgamas de plata

El proceso para la amalgamación, trituración o maxalación de la amalgama se puede llevar a cabo de manera manual o en forma mecánica.

Cuando se realiza manualmente se hace con un mortero y un pilón de superficie ligeramente rugosa, para que facilite la adecuada trituración de la aleación, permitiendo que el mercurio pueda disolverla desencadenando los procesos necesarios, como son: solubilización, reacción y precipitación con un crecimiento cristalino que confluye en el fraguado o cristalización propiamente dicha de una amalgama dental. El proceso de amalgamación se hace dando movimientos circulares con el pilón por un tiempo aproximado de un minuto.

Por el contrario, la maxalación debe realizarse a una velocidad constante y con una fuerza determinada para lograr que la mezcla entre en contacto con las paredes del mortero; este proceso causará que la masa pierda su brillo metálico.

Para el procedimiento de la trituración mecánica, los amalgamadores de principio  mecánico, tienen un temporizador que calcula y mide el tiempo en segundos que se desea emplear para la trituración, mediante una cápsula en la que van tanto la aleación como el mercurio, agitándose con un movimiento excéntrico u oscilante durante el proceso de amalgamación. En la actualidad ya se fabrican cápsulas predosificadas.

Estos amalgamadores de principio mecánico obviamente pueden funcionar a diferentes velocidades que son determinadas por el operario o el odontólogo. Con ellos se puede elegir el tiempo y la velocidad de la mezcla que se consideran adecuados para cada una de las unidades, en función tanto de la aleación, como de la cantidad de la mezcla que se desea triturar, dependiendo del trabajo que se va a realizar.

Es fundamental tener claridad respecto a que la calidad de una amalgama depende, no únicamente de la calidad de los componentes de la mezcla, sino que ésta queda influida también por el tiempo, la velocidad y la fuerza que se le imprima al proceso de amalgamación. Por eso, estos factores que son interrelacionados deben mantenerse constantes entre una mezcla y otras para garantizar una homogeneidad en el trabajo determinado previamente.

Se calcula que el tiempo requerido para una aleación con un alto contenido de cobre, de partículas mixtas, puede estar alrededor de los diez a quince segundos, mientras que para una aleación de un alto contenido en cobre, de partículas esféricas debe hallarse en un orden alrededor de seis a diez segundos. Si se mantiene control de las variables, seguramente resultará una mezcla conveniente cuyo aspecto será uniforma y su textura se reconocerá homogénea. De todas maneras no debe disgregarse la masa del material para que no pierda plasticidad.

 

 

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